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CAUDASEste Miércoles Santo, a las 12h00, La Catedral fue el escenario del Arrastre de Caudas, un antiguo ritual católico que se realiza en Quito desde el siglo XVI. Es una ceremonia simbólica que rinde homenaje a Jesucristo, el ‘general’ muerto. El ritual nació en la Catedral de Sevilla, fue heredado a la Catedral de Lima y luego llegó a Quito, sin embargo en la actualidad se realiza únicamente en Quito.

Su origen se remonta a antiguas ceremonias romanas que exaltaban la vida de los soldados caídos. En el contexto religioso, el Arrastre de Caudas conmemora la muerte de Jesús, como el general caído que era cubierto con un manto negro, y luego era deslizado sobre todos los soldados, vestidos también de luto, para traspasarles “el espíritu de fuerza y valentía del general muerto”.

La ceremonia fue presidida por el Arzobispo de Quito, acompañado por un séquito aproximado de 24 religiosos. Los canónigos, cuya edad promedio es de 80 años, se arrodillaronn sobre cojines de terciopelo rojo al pie del altar, mientras el diácono portaba la antigua reliquia (el Lignum Crucis) al púlpito para exhibirla, antes de colocarla en el altar.

Después de esta ceremonia inicial, se llevó a cabo el cortejo fúnebre. Los canónigos y su séquito caminaronn desde el coro por las alas de la Catedral, arrastrando sus larguísimas ‘caudas’ por el suelo, simbólicamente barriendo los pecados de la humanidad. Siguiéndolos de cerca, un miembro de la orden llevó sobre sus hombros la emblemática bandera de la resurrección, una gran tela negra con la cruz roja en la mitad (el negro representa el luto de la humanidad que queda en oscuridad y el rojo, el martirio y sangre de Cristo).

Una vez que la procesión llegó de vuelta al altar, los canónigos se postraron en el suelo, como representación de la muerte de Jesús, en tanto que el arzobispo onduló la gran bandera sobre sus cuerpos y sobre las cabezas de la congregación, transmitiendo el coraje y pundonor del general caído a los vivos; y en este caso, el espíritu del Señor a los fieles y a los representantes religiosos que luchan en su nombre por propagar su palabra a través del mundo. El arzobispo golpeó el asta de la bandera tres veces contra el suelo, cada golpe representó los días de la sepultura de Cristo. Los canónigos, con dificultad, dado lo pesado de sus ropajes negros, se levantaron del suelo, rememorando la resurrección de Jesús al tercer día. La ceremonia llegó a su fin con la bendición del Lignum Crucis, reliquia de la verdadera cruz de Cristo.

Sobre la organización

La realización del Arrastre de Caudas contó con la coordinación de la Alcaldía de Quito, a través de Quito Turismo en temas de logística y comunicación. Se instalaron dos pantallas en el interior de la iglesia y una pantalla gigante en la Plaza Grande para que quienes no pudieron ingresar o tener una buena ubicación puedan admirar esta ceremonia única en el mundo.

Para más información sobre las actividades litúrgicas y culturales que se realizarán durante esta temporada en la ciudad y sus alrededores visita www.semanasantaquito.com

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